poco si potrebbe leggere


Hay poco que leer porque de la primera infancia faltan recuerdos claros. Obsérvese la identificación del significado de los dos verbos: leer y recordar. Coincidiendo en el mismo significado, ambos verbos –leer y recordar– remiten a la autocomprensión del sujeto, entendida como inteligencia de la propia interioridad, que el deseo ha convertido en problema esencial para la construcción del yo del poeta. El soneto V de Garcilaso de la Vega plantea la misma identificación de significado entre leer y recordar, en el marco de una hermenéutica del deseo y la memoria que está en evidente consonancia con la Vida nueva:

Escrito 'stà en mi alma vuestro gesto
y cuanto yo escribir de vos deseo:
vos sola lo escribistes; yo lo leo,
tan solo, que aun de vos me guardo en esto.
En esto 'stoy y estaré siempre puesto,
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.
Yo no nascí sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma misma os quiero;
cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir y por vos muero.

Fundamentales, para entender el significado innovador de este soneto en la tradición poética española, son estas consideraciones de Pedro Salinas (La realidad y el poeta, p. 114):

En este soneto de Garcilaso, el amor irrumpe con una especie de ardor persuasivo que nos convence de su realidad por el calor que emite. De estas palabras sale tal calor espiritual que no podemos ni por un momento dudar de su potencia de llama. Lo otro era un juego; aquí el amor surge, implacable, en toda su seriedad. Por eso siempre he considerado que la lírica amorosa española empieza con este soneto de Garcilaso. Todo lo que se escribió antes es prehistoria. Y las dos cualidades que nos conmueven profundamente son esencialmente dos cualidades religiosas: seriedad y fervor.

Unas variantes de la misma metáfora del libro, cuya presencia también se nota en el soneto de Garcilaso, se encuentran en Ausiàs March:

Plena de seny, si·l cor me cartejàveu,
trobareu clar que us amaré sens fi.
XXV, 41-42

Ma opinió és en mon cor escrita,
que sinó vos àls no la me'n pot raure,
LXII, 49-50

[Si el corazón me hojéas, sabia mía,
verás mi amor, que no tiene final.]

[Escrita está en el corazón mi fe,
y sólo tú me la podrás borrar]

En este fragmento hay que observar, en analogía con la metáfora de Dante relativa a la escritura, el tecnicismo metafórico de raure –"borrar"– por "olvidar". Depende en cambio de Garcilaso la formulación del motivo en Luís de Camoes (Outra elegia, 4-6):

Aquele gesto imoto e repousado,
que, estando na alma propriamente escrito,
nao pode ser em verso trasladado.

[Aquel gesto tranquilo y reposado,
dentro del alma escrito exactamente,
no puede ser en verso trasladado.]