meritata nel grande secolo


El escritor nos informa, de manera más explícita que en el cap. II, de que Beatriz está muerta (el gran siglo es la eternidad, es decir, el más allá). El tema principal de la obra aparece enseguida en primer plano para que los lectores tengamos claro que la protagonista no es simplemente una mujer en carne y huesos que vive en la tierra, sino un ser que después de haber existido en este mundo vive en el cielo en la parte más alta. Lo cual convierte el texto en algo mucho más complejo que el relato de una efímera historia de amor. La proyección escatológica de Beatriz la convierte en objeto de una experiencia metafísica que ocupa, con su significado, toda entera la existencia del poeta.