molti pieni d'invidia


Son los lauzengier (o envejos) de la poesía trovadoresca, los rivales del amante que amenazan con destruir, con la delación, su secreta felicidad (cfr., por ejemplo, Bernart de Ventadorn, [Riquer], 62, 40: "Enemics c'ai, fatz d'enveya morir" [mis enemigos se mueren de envidia]), y que aquí, en el nuevo contexto, pierden su significado feudal (no hay ningún señor del cual temer o provocar la represalia), y se convierten en público interesado que participa con sus propios sentimientos, de admiración o envidia, a las peripecias sentimentales del protagonista. Sus malvadas preguntas, con las que intentan desvelar la identidad de la amada, son una constante amenaza para el amante cortés, cuya primera obligación es la de mantener el secreto sobre el nombre de ella (para que no sea objeto de infamia).