donna la quale sarà tua difensione, come questa era


El corazón, símbolo de la interioridad del poeta y de su deseo, es retirado de una mujer y entregado a otra. Recuérdese, por otro lado, que Beatriz se convierte en dueña de la mente de Dante comiéndole el corazón (según el sueño narrado en el cap. III). La violencia onírica de la imagen sugiere, desde luego, en aquel soneto, una intensidad de deseo incomparablemente mayor de la que se nos presenta aquí. Pero es indiscutible la facilidad con la que el corazón del poeta se deja poseer simultáneamente por mujeres diferentes. Y es esta simultaneidad, con la consiguiente fragmentación de su vida moral, lo que le da doloroso sentido existencial al episodio de alejamiento que el capítulo narra, un alejamiento que hay que entender como distanciamiento del sujeto de sí mismo, es decir, como alienación. En Curial e Güelfa leemos el mismo ritual de sustitución de una mujer por otra:

Per qué, com Curial miràs aquesta atentament e contemplàs particularment totes les sues belleses, tantost furtà lo seu cor a la Güelfa, a la qual primerament l'havia donat, e es començà a dispondre de presentar-lo a Laquesis, la qual tenia los ulls ficats en aquells de Curial, e dins si mateixa, contenta de la bellesa e cavalleria d'aquell, tota ansiosa, aparellava nova manera com a Curial plaure pogués.

Curial i Güelfa, I, 24

[Así que Curial, mirando atentamente a ésta y contemplando todas sus bellezas, inmediatamente le quitó su corazón a Güelfa, a la cual en un primer momento lo había dado, y empezó a disponerse para ofrecérselo a Laquesis, la cual había fijado sus ojos en los de Curial, y dentro de sí, admirando la belleza y la cortesía de éste, ansiosamente se preparaba para gustarle.]