tutta la mia beatitudine


La pérdida del saludo es definitiva. A partir de este momento, y hasta su muerte, Beatriz tendrá una actitud hostil hacia Dante. Obsérvese, sin embargo, que esta hostilidad no es gratuita y arbitraria (de esto se quejan, generalmente, los trovadores que denuncian la crueldad de su amada), sino causada por la actitud aparentemente viciosa del poeta, que, asumiendo aquí la responsabilidad del desdén de la mujer, la libera de toda culpa.