sanguigno


O sea, el color rojo, que es el color de las más altas dignidades, pero en una tonalidad atenuada, no llamativa. Este vestido y su color sanguíneo serán evocados en el cap. XXXIX, en el que la epifanía de Beatriz se vuelve a producir en forma de recuerdo. Vestida de rojo, Beatriz se le aparecerá a Dante en Purg. XXX, 31-33: "Sopra candido vel cinta d'oliva / donna m'apparve, sotto verde manto / vestita di color di fiamma viva" [sobre un velo blanquísimo, de olivo, / contemplé una mujer de manto verde / vestida del color de ardiente llama]. Pero el adjetivo también remite a la violencia de la pasión y el deseo: en Inf. V, 90, Francesca da Rimini define a las víctimas de la lujuria, entre las que se encuentran ella y su cuñado, "noi, che tignemmo il mondo di sanguigno". En la Susana de Pedro Páramo (Juan Rulfo) percibimos ecos del simbólico atuendo de Beatriz: "El día que te fuiste entendí que no te volvería a ver. Ibas teñida de rojo por el sol de la tarde, por el crepúsculo ensangrentado del cielo".