secretissima camera de lo cuore


Además de parte anatómica principal en la vida del organismo, el corazón es también, en la lírica medieval, la interioridad de la persona, el centro oculto ("secretissima camera") de la vida moral, que se convierte en problema existencial y expresivo cuando el deseo desestabiliza la vida psíquica. Está muy presente en Giacomo da Lentini,

[Contenido complementario]

Giacomo da Lentini (1210-1260 aproximadamente), fue notario imperial de Catania e inspirador del movimiento poético surgido en la corte de Federico II, Emperador de Alemania y Rey de Sicilia. Transplantó en Italia la lírica trovadoresca, aportando significativas innovaciones al código del amor cortés. Por ejemplo, la supresión de la música, que favoreció una lectura de los texto líricos personal y meditativa (lo cual supuso la posibilidad de introducir en el análisis del deseo temáticas de tipo científico y filosófico). En segundo lugar, Giacomo inventó la forma métrica del soneto, que tendrá un éxito extraordinario en la poesía moderna europea. Su característica distribución de las estrofas, o sea, dos cuartetos que plantean una cuestión teórica y los tercetos que dan la solución, refleja el estilo argumentativo de un razonamiento filosófico (articulado según el esquema: tesis, antítesis, síntesis). Y, finalmente, a Giacomo le pertenece originalmente la idea de erotizar la escatología, esto es, de fundir el deseo sexual por una mujer con la felicidad esperada en el más allá (elemento ideológico propio del Islam y ajeno al cristianismo), fusión que Dante desarrolla sistemáticamente en la Vida nueva. Obsérvese la aparición del tema en este soneto:

Io m'aggio posto in core a Dio servire,
com' io ' potesse gire in paradiso,
al santo loco ch'aggio audito dire,
u' si mantien sollazzo, gioco e riso.


Sanza mia donna non li voria gire
quella c'ha blonda testa e claro viso,
ché sanza lei non poteria gaudere,
estando da la mia donna diviso.


Ma no lo dico a tale intendimento,
perch'io peccato ci volesse fare;
se non veder lo suo bel portamento,


e lo bel viso e '1 morbído a sguardare:
ché lo mi teria in gran consolamento,
veggendo la mia donna in ghiora stare.


[Me puse en corazón servir a Dios,
para poder entrar en Paraíso,
a este santo lugar del que oigo hablar,
donde dura el placer eternamente.

Pero no quiero ir sin mi señora,
la de cabello rubio y rostro claro,
porque sin ella no disfrutaría,
de mi señora alejado por siempre.

Mas no lo digo con mala intención,
de cometer con ella algún pecado;
sino ver solamente su figura,


la cara hermosa, sus dulces miradas:
sería para mí un enorme goce

a mi señora ver en su gran gloria.]

en cuya poesía representa aquello que las palabras no consiguen expresar. En Conv. II, vii, 5 la conexión entre el corazón y la interioridad está formulada como una relación entre sinónimos: "Dico adunque che vita del mio core, cioè del mio dentro, suole essere un pensiero soave..." [Pues bien, la vida así entendida en mi corazón, es decir, en mi interior, solía consistir en un suave pensamiento].