«Ecce deus fortior me, qui veniens dominabitur michi»


"He aquí un Dios más fuerte que yo, que vendrá y me dominará". El concepto es expresado en vulgar unas líneas más adelante: "D'allora innanzi [...] Amore segnoreggiò la mia anima". Y, más en general, la idea del señorío que el amor ejerce sobre la mente vuelve con insistencia en este segundo capítulo (sicurtade, signoria, mi comandava, baldanza [...] a signoreggiare). Más pertinentes que las resonancias bíblicas ("veniet autem fortior me", en Lucas, III, 16, y "Ecce Dominus Deus in fortitudine veniet, et brachium eius dominabitur", en Isaías, XL, 10), son las observaciones del médico Arnau de Vilanova.

[Contenido complementario]

Dicitur amor heroicus, quasi dominalis, non quia solum accidat Dominis, sed quia aut dominatur subiiciendo animam, et cordi hominis imperando, aut quia talium amantium actus erga rem desideratam similes sunt actibus subditorum erga proprios Dominos

Arnau de Vilanova. De amore heroico, II

[Se llama amor heroico, casi señorial, no porque sólo le ocurra a los señores, sino porque o domina el alma sometiéndola, y mandando sobre el corazón del hombre, o porque el comportamiento de estos amantes hacia el objeto deseado es parecido al comportamiento de los súbditos hacia sus señores.]

De todos modos, la contaminación entre el registro visionario y profético (propio de la Escritura) y el lenguaje científico de los médicos, y los consiguientes efectos de profanación y parodia (a la manera de Cavalcanti), son muy evidentes. Sobre todo en estos capítulos iniciales, los dos registros reflejan la bipolaridad del estilo lírico de Dante, contemplativo por un lado, dramático por el otro.