«Apparuit iam beatitudo vestra»


"Acaba de aparecer vuestra felicidad", eco de Pablo (Tito, 2, 11: "Apparuit enim gratia Dei Salvatoris nostri omnibus hominibus, erudiens nos ut abnegantes impietatem, et saecularia desideria..." [Porque se ha manifestado la gracia salvadora de Dios a todos los hombres, que nos enseña a que, renunciando a la impiedad y a las pasiones mundanas...]). El sintagma recalca además el verso "e dica: –La salute tua è apparita–", de la balada de Cavalcanti, Veggio negli occhi de la donna mia,

[Contenido complementario]

Veggio negli occhi de la donna mia
un lume pien di spiriti d'amore,
che porta uno piacer novo nel core,
sì che vi desta d'allegrezza vita.

Cosa m'aven, quand' i' le son presente,
ch'i' non la posso a lo 'ntelletto dire:
veder mi par de la sua labbia uscire
una sì bella donna, che la mente
comprender no la può, che 'mmantenente
ne nasce un'altra di bellezza nova,
da la qual par ch'una stella si mova
e dica: –La salute tua è apparita– .

Là dove questa bella donna appare
s'ode una voce che le vèn davanti
e par che d'umiltà il su' nome canti
sì dolcemente, che, s'i' 'l vo' contare,
sento che 'l su' valor mi fa tremare;
e movonsi nell'anima sospiri
che dicon: –Guarda; se tu coste' miri,
vedra' la sua vertù nel ciel salita–.

Guido Cavalcanti, Rime, Veggio negli occhi de la donna mia

[En los ojos de mi señora veo
una lumbre de espíritus de amor
que trae al corazón un placer nuevo,
tal que despierta la alegría y la vida.

Lo que me ocurre, cuando estoy con ella,
no puede mi intelecto comprenderlo:
ver me parece salir de su rostro,
una mujer tan guapa que la mente
no consigue entenderla, ya que nace
otra de aquella, de belleza nueva,
y parece que de ella estrella mueva
que diga: "Mira aquí tu salvación".

Allá donde aparece esta mujer
se oye una voz que va delante de ella
y parece cantar su humilde nombre
tan dulcemente que, si yo quisiera
contarlo, tiemblo a su inmenso valor;
y suspiros se mueven desde el alma
que dicen: "Mira; si en ella te fijas,
verás que su virtud subió al cielo".]

que es el texto de Guido más cercano a la metafísica de Beatriz en la Vida nueva, junto con el soneto Chi è questa che vèn,

[Contenido complementario]

Chi è questa che vèn, ch'ogn'om la mira,
che fa tremar di chiaritate l'âre
e mena seco Amor, sì che parlare
null'omo pote, ma ciascun sospira?

O Deo, che sembra quando li occhi gira,
dical' Amor, ch'i' nol savria contare:
contanto d'umiltà donna mi pare,
ch'ogn'altra ver' di lei i' la chiam' ira.

Non si poria contar la sua piagenza,
ch'a le' s'inchin' ogni gentil vertute,
e la beltate per sua dea la mostra.

Non fu sì alta già la mente nostra
e non si pose 'n noi tanta salute,
che propiamente n'aviàn conoscenza.

[¿Quién es esta que llega, y todos miran,
cuyo esplendor hace temblar el aire
que trae Amor consigo, así que todos
callan y sólo pueden suspirar?

Oh Dios, qué fuerza tiene su mirada,
explíquelo el Amor, que yo no puedo:
tanta humildad dentro de esta mujer
hay que las otras yo las llamo 'ira'.

Nadie podría contar su hermosura,
ante ella se arrodillan las virtudes,
la belleza la tiene por su diosa.

Nunca llegó mi mente a tanta altura
ni hubo en mí jamás tanta salud
como para entenderla de verdad.]

cuyo segundo terceto presenta también, pero en términos negativos, la conexión entre la aparición de la mujer y la salute del poeta: "Non fu sì alta già la mente nostra / e non si pose 'n noi tanta salute, / che propiamente n'aviàn canoscenza". En el verso citado de Veggio negli occhi el término salute tiene el mismo significado ("felicidad", precisamente) que tiene en Dante. Así que en una expresión como "la donna de la salute" (cap. III), interpretada por el autor como "(la mujer que) m'avea... degnato di salutare" (ibid.), hay que ver, antes que nada, la función salvadora che Guido había atribuido, de manera alucinada, al fantasma femenino de la balada, y que Dante incorpora en su propio fantasma femenino a través del nombre "Beatriz", que de esta manera se revela al mismo tiempo como un epíteto y como un nombre de pila.