la vertù che li dava la mia imaginazione


"El poder (de dominio sobre mí) que mi imaginación le daba". Es la "immoderata cogitatio" de Andrea Capellanus (De Amore) y la "assidua cogitatio" de Arnau de Vilanova (De Amore Heroico). En ambos, sin embargo, este poder consiste en pervertir la racionalidad (la "virtus cogitativa"), como explica Cavalcanti en Donna me prega (32-33): "(el enamorado) for di salute –giudicar mantene, / ché la 'ntenzione– per ragione –vale" [enfermo de mente pretende razonar y juzgar, porque el deseo ha tomado el lugar de la razón]. Dante, en cambio, precisando que el deseo es alimentado por la sola imaginación (la "virtus imaginativa"), se reserva la posibilidad de salvar la racionalidad de sus efectos devastadores. El origen imaginativo de la alienación es bien descrito por Francisco López de Villalobos:

Esta immaginativa adolece algunas vezes de un género de locura que se llama alienación y es por parte de algún malo y rebelde humor que ofusca y enturbia el espírito do se hazen las immágines. Fórmase allí la immagen falsa causada según la hechura y fuerça del humor que allí se pone, assí como algunas vezes acaece tanbién a los ojos que vean falsas immágines con ciertos humos de candelas que les ponen delante y les hazen ver serpientes y dragones que allí no están; y como los que están heridos de ravia que veen dentro del agua la immagen que allí no está del perro que los mordió. Assí en la immaginativa por parte del mal humor y por hechura y molde que allí toma, se pueden causar tantas immágines quantas la humana sabiduría no puede comprehender. Y según es la immagen falsa que allí se pone, assí le toma la tema y la alienación a este loco.

Francisco López de Villalobos, Sentencias sobre el amor, en Pedro Cátedra, Tratados de amor en el entorno de Celestina (siglos XV-XVI), pág. 229