lo fedele consiglio de la ragione


Es la (paradójica) propuesta innovadora desarrollada en la Vida nueva: que el deseo no desestabilice la mente con su exceso de pasión, y que sea compatible con el ejercicio de la razón (sin suplantarla, como en cambio escribe Guido en Donna me prega, 33: "la 'ntenzione –per ragione– vale", y como hacen los lujuriosos en Inf. V, 39: "la ragion sommettono al talento"). Un planteamiento muy parecido (de un placer que no traspase los límites de la razón) encontramos en la introducción del Decameron (66), en la propuesta de Pampinea a sus amigas de huir de la epidemia que asola a la ciudad, y refugiarse en una villa en el campo donde podrán pasárselo bien honestamente:

Io giudicherei ottimamente fatto che noi, sì come noi siamo, sì come molti innanzi a noi hanno fatto e fanno, di qesta terra uscissimo, e fuggendo come la morte i disonesti essempli degli altri onestamente a' nostri luoghi in contado, de' quali a ciascuna di noi è gran copia, ce ne andassimo a stare, e quivi quella festa, quella allegrezza, quello piacere che noi potessimo, senza trapassare in alcuno atto il segno della ragione, prendessimo.

[Yo juzgaría óptimamente que, tal como estamos, y así como muchos han hecho antes que nosotras y hacen, saliésemos de esta tierra, y huyendo como de la muerte los deshonestos ejemplos ajenos, honestamente fuésemos a estar en nuestras villas campestres (en que todas abundamos) y allí aquella fiesta, aquella alegría y aquel placer que pudiésemos sin traspasar en ningún punto el límite de lo razonable, lo tomásemos.]

En perfecta consonancia con Dante está también Ausiàs March en XLV, 81-82:

Cell qui d'amor del tot no·s lleixa vençre,
sí que raó de son consell no llunya...

[El que de Amor no está todo vencido
y se deja guiar por la razón,]

Aunque el dominio de la razón sobre el apetito sea, para el poeta valenciano, mucho más una aspiración condenada al fracaso que no una firme adquisición moral.