a capo chino


La expresión (a capo chino = 'cabizbajo') aparece en dos textos toscanos muy familiares a Dante que presentan un escenario físico y moral muy parecido a la selva oscura del primer canto del Infierno (en ambos el narrador cuenta de una selva poblada de alegorías en la que se encuentra después de haber perdido el camino): Brunetto Latini, (Tesoretto, 186-190): "e io, in tal corrotto / pensando a capo chino, / perdei il gran cammino, / e tenni la traversa / d'una selva diversa" [angustiado y pensativo, cabizbajo, perdí el recto camino, y me metí en una extraña selva]; y el autor del Detto del gatto lupesco, 4-7: "così m'andava l'altra dia / per un cammino trastullando / e d'un amor gia pensando / e andava a capo chino" [paseaba alegremente el otro día por un camino, pensando en un amor, e iba cabizbajo]. Una imagen parecida se encuentra en la descripción del amante imprudente, que dilapida sus riquezas, en el De Amore:

Nam inopiae quisque necessitati suppositus deflexo incipit incedere vultu et multis cogitationibus cruciari, et omnis eum alacritas derelinquit. Qua quidem cessante illico melancolia ex adverso consurgit, in eo suum sibi locum vindicat ira, et ita incipit esse alteratus amanti et ei terribilis apparere, sicque incipiunt amoris incrementa deficere; ergo incipit amor diminui. Amor enim sempre minuit aut augetur.

Andreas Capellanus. De Amore, II

[Pues una persona que está sometida a la pobreza y a la necesidad empieza a caminar cabizbajo y a torturarse con innumerables cavilaciones y toda alegría y vivacidad le abandona y, cuando ésta le ha dejado, al punto surge la melancolía que procede de la adversidad, la ira se instala en él y de este modo empieza a transformarse y a aparecer como algo horrible ante su amada, y el progreso del amor comienza a decaer; así pues, el amor empieza a disminuir. Pues el amor siempre disminuye o aumenta.]