mi chiamò per nome


Obsérvese que en el soneto el nombre que Amor pronuncia es el del poeta y no el de la mujer. El autor del poema sabe demasiado bien de quién está (o no está) enamorado. Lo que en cambio sí quiere señalar es el progresivo tomar conciencia de un estado de ánimo, que sólo poco a poco se define como una experiencia que le afecta íntimamente. El sentimiento de angustia (o sea la personificación de Amor) se presenta a Dante primero como algo ajeno a él, que la conciencia rechazaría (exactamente como en el soneto Un dì si venne a me). Sólo cuando reconoce en aquella turbación su propia situación existencial (o sea, alegóricamente, cuando Amor lo llama por su nombre), Dante puede reconstruir la realidad objetiva que la ha determinado, es decir, el terminar de una relación y el comienzo de otra. En la aparente dificultad de asumir como propia la experiencia de alienación que el deseo supone, reconocemos el esfuerzo necesario para que el yo poético pueda construirse como autónoma función de lenguaje y escritura.