e recolo a servir novo piacere


Cfr. Io sento sì d'amor la gran possanza, 71-74;

[Contenido complementario]

Io non la vidi tante volte ancora
ch'io non trovasse in lei nova bellezza;
onde Amor cresce in me la sua grandezza
tanto quanto il piacer novo s'aggiunge.

[Yo no la he visto aún ni una vez
que una belleza nueva no encontrara
aumenta su poder en mí el Amor
tanto cuanto el nuevo placer aumenta.]

y Cavalcanti, Veggio negli occhi, 1-4.

[Contenido complementario]

Veggio negli occhi de la donna mia
un lume pien di spiriti d'amore,
che porta uno piacer novo nel core,
sì che vi desta d'allegrezza vita.

Cosa m'aven, quand' i' le son presente,
ch'i' non la posso a lo 'ntelletto dire:
veder mi par de la sua labbia uscire
una sì bella donna, che la mente
comprender no la può, che 'mmantenente
ne nasce un'altra di bellezza nova,
da la qual par ch'una stella si mova
e dica: –La salute tua è apparita– .

Là dove questa bella donna appare
s'ode una voce che le vèn davanti
e par che d'umiltà il su' nome canti
sì dolcemente, che, s'i' 'l vo' contare,
sento che 'l su' valor mi fa tremare;
e movonsi nell'anima sospiri
che dicon: –Guarda; se tu coste' miri,
vedra' la sua vertù nel ciel salita–.

Guido Cavalcanti, Rime, Veggio negli occhi de la donna mia

[En los ojos de mi señora veo
una lumbre de espíritus de amor
que trae al corazón un placer nuevo,
tal que despierta la alegría y la vida.

Lo que me ocurre, cuando estoy con ella,
no puede mi intelecto comprenderlo:
ver me parece salir de su rostro,
una mujer tan guapa que la mente
no consigue entenderla, ya que nace
otra de aquella, de belleza nueva,
y parece que de ella estrella mueva
que diga: "Mira aquí tu salvación".

Allá donde aparece esta mujer
se oye una voz que va delante de ella
y parece cantar su humilde nombre
tan dulcemente que, si yo quisiera
contarlo, tiemblo a su inmenso valor;
y suspiros se mueven desde el alma
que dicen: "Mira; si en ella te fijas,
verás que su virtud subió al cielo".]

A la "novedad del placer", o sea a la multiplicación indefinida de los objetos de deseo (trátese o no de la misma mujer), se alude también en un soneto de dudosa atribución, pero bien dantesco por el argumento del pluralismo congénito a la lógica del deseo, Molti volendo dir, 9-14.

[Contenido complementario]

Io dico che Amor non è sustanza
né cosa corporal ch'abbia figura,
anzi è passïone in disïanza,
piacer di forma dato per natura,
sì che 'l voler del core ogni altro avanza:
e questo basta fin che 'l piacer dura.

[Digo que Amor no es como sustancia
ni como cuerpo que tenga figura,
más bien es una pasión de deseo,
placer de forma que da la natura,
así que el corazón manda al querer:
esto es así mientras dure el placer.]

En perfecta sintonía con el cap. XXV, el soneto anticipa las lecturas antropológicas del deseo de la madurez del poeta. La idea de un "novo piacer", es decir, un deseo que naturalmente se renueva en sus objetos, íntegra en el ritmo normal de la existencia el principio originariamente subversivo del desorden que el amor introduce en la vida moral y social.